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Preparándose para ser Padres

Autora: Maria Folch

¿Aprendizaje o intuición?

En nuestro mundo industrializado, existen distintas posturas y opiniones acerca de lo que se considera importante para poder realizar "satisfactoriamente" la tarea de ser padres. Algunos piensan que a ser padre se "aprende", y otros muchos piensan que la "intuición" es casi todo cuanto se necesita a la hora de tener hijos.

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Podemos encontrar, por un lado, padres que se encuentran realmente perdidos entre miles de datos científicos, incluso cayendo en la hiperinformación e hiperpreocupación, tratando de corroborar con opiniones expertas cualquier decisión tomada. En el otro extremo, encontramos aquellos que defienden el uso casi único de la intuición, prescindiendo caso de cualquier opinión profesional o científica de apoyo. Son padres que fluyen en la experiencia de la maternidad/paternidad, aceptan sus límites en cuanto a lo que saben o no hacer, y que confían ciegamente en sus habilidades para hacer frente a los retos que van apareciendo. Y en medio, por supuesto, podemos encontrar toda una escala de grises. Hay tantos modos de vivir la maternidad/paternidad como familias.

Puede resultar interesante analizar un poco ambas posturas. Por un lado, el exceso de información que nos rodea puede llevar, aunque parezca imposible, a hacer más difícil la toma de decisiones. Es posible estar hiperinformados, y a la vez no conseguir encontrar nada que resuene con nosotros, viviendo en constante contradicción, y al mismo tiempo, sentirnos muy inseguros a la hora de elegir aquello que sentimos es nuestra opción. La información, al igual que la comida, necesita un cierto tiempo para poder ser digerida, y no caer en lo que muchos han denominado "sobrecarga informativa". De algún modo se hace necesario un filtro para reducir la cantidad y encontrar aquellas informaciones y/o profesionales que den respuesta a aquello que estamos buscando, y adecuarlo a la realidad de nuestra familia, sin sentirnos juzgados ni recibir la información como una "imposición".

Por otro lado, ¿a qué llamamos intuición? ¿Cómo podemos saber que en nuestro modo de pensar no están mezclados conceptos culturales o que estamos perpetuando inconscientemente lo que siempre se había hecho en nuestra familia? Realmente, nuestros condicionamientos culturales, familiares y personales pueden llegar a ser muchos y de diversa procedencia.

¿Cómo podemos pues encontrar un equilibrio entre aprendizaje e intuición a la hora de ejercer nuestro “trabajo” de padres? Cualquiera de las dos opciones entraña sus dificultades y retos, y, a su vez, están entrelazadas y son difíciles de separar. Como hemos dicho, es posible que el exceso de información nuble nuestro sentido común o intuición, una herramienta imprescincible para tener los ojos abiertos a lo que nuestra familia siente que "está bien" o “encaja” con ella. A su vez, el sentido común también puede verse totalmente eclipsado por una fuerte presión social en el entorno familiar o mediático. Cuando, buscando respuestas en los libros, encontramos determinados autores que abogan por algunas técnicas de acompañamiento a la infancia y vemos que, tal vez innumerables padres a nuestro alrededor las siguen con sumo convencimiento, no nos es fácil disentir sin tener otra “teoría” que nos avale. Aunque por dentro una voz nos diga que aquello no es respetuoso con la naturaleza del niño, podemos incluso llegar a dudar de nuestro propio juicio.

Por ello, los factores que afectan a la toma de decisiones parentales y el modo en que pueden tomarse éstas, es realmente poliédrico, pues entran en juego numerosos y muy complejos factores, influenciados, entre otras cosas, por temas de tanto peso como la propia infancia de los padres o la visión cultural predominante. Tanto si deseamos investigar nuevas teorías, como si optamos por aprender herramientas prácticas, o por dedicar tiempo a la reflexión e interiorización para conectar con nuestra sabiduría como padres, necesitamos invertir un cierto tiempo. Este tiempo puede ser de dos tipos: de formación o de interiorización. El primero sería el que empleamos para aprender y nutrirnos de las experiencias u opiniones de otros padres o profesionales. Y el segundo y no menos importante, sería el destinado a la interiorización a través de la soledad buscada, el descanso o incluso la meditación (ligada o no a la práctica de cualquier religión). Este otro tipo de tiempo puede contribuir a acallar las voces externas o el exceso de información, y ayudarnos a conectar con nuestra “intuición”, o lo que es lo mismo, conectar con aquello que creemos que nuestros hijos necesitan y que a la vez somos capaces de dar individualmente como padres. Y no hay que olvidar también, que en el caso de afrontar la maternidad/paternidad con dos progenitores, deberá además reservarse un tiempo mínimo para el intercambio de información y consecución de pactos, lo cuales, si los padres proceden de familias y culturas muy distintas, pueden llegar a ser todo un reto.

Personalmente creo que ambos tipos de "conocimiento" son indispensables: el del saber específico y/o profesional, y el intuitivo y de observación y re­conocimiento nuestro hijo como ser único que es. El tema complejo para cada familia es determinar en qué tanto por ciento utilizar cada "fuente" de información. Realmente puede depender de muchos factores: la calidad y cantidad de información disponible alrededor, la propia capacidad de poner en práctica ideas, la calidad de la relación y comunicación padre/hijo, el tiempo disponible, y, cómo no, la propia personalidad de cada uno de nosotros. Hay personas que por sus características innatas, tienden más al pensamiento, y otras, en cambio, mucho más a lo intuitivo. Por tanto, si somos respetuosos con la naturaleza única de nosotros mismos como personas y con la de nuestros hijos, debemos admitir que no existen fórmulas universales de crianza. Sin embargo, un mínimo de información es siempre necesaria y nos puede ahorrar muchos dolores de cabeza posteriores. Encontrar información coherente con las necesidades de la familia, siendo realistas y a la vez creativos con las propias posibilidades, puede marcar una gran diferencia en la experiencia de ser padres.

A pesar de que en todas y cada una de las etapas de la maternidad/paternidad es necesaria nueva información, ­pues en el trabajo de ser padres la “formación” es realmente continua,­ existe un momento muy interesante que contiene un gran potencial. Y es que justo antes de ser padres, ­tal vez cuando comenzamos a visualizar la posibilidad de dar ese gran paso; incluso durante la búsqueda o ya en el embarazo­, pueden ser uno de los momentos en el que dispondremos de más tiempo real. El problema está en que no nos imaginamos el nivel de entrega y exigencia que supone tener un hijo hasta que no nos encontramos “allí”. Por ello, ese gran momento que es el “antes de”, podría ser utilizado, en parte, para buscar algunas informaciones, reflexionar sobre los cambios que supondrá en nuestra vida y echar un vistazo a todos aquellos temas básicos que nos obligarán a tomar decisiones, y sobre los cuales tal vez tengamos la posibilidad de elegir. Tener determinada información, antes incluso de la concepción, puede permitir planear y realizar los cambios necesarios y posibles en la vida con suficiente antelación para que la vida de familia con la que soñamos pueda convertirse en una realidad y no quede en una simple fantasía. El objetivo no es el de “controlar” la vida ­ porque la vida nos demuestra continuamente que no es posible su planificación­, sino ahorrarnos problemas innecesarios y poder disfrutar al máximo de nuestra elección de ser padres dentro de las posibilidades que la vida nos brinde.

Algunos ejemplos de temas importantísimos que afectan la primera crianza podrían ser: conocer cuáles son las necesidades biológicas de un bebé (sueño, llanto, movimiento, alimentación, contacto...), escuchar distintas voces de experiencias sobre embarazo y parto, conocer las diferencias entre alimentación artificial y lactancia, o la búsqueda de profesionales (de médicos, hospitales o casas de parto, comadronas, doulas, asesoras de lactancia...) en la línea de nuestras elecciones. Otros temas que pueden ser importantes en todas las etapas, y que en numerosas ocasiones suponen un gran desafío para los padres son: hablar con nuestra pareja para conocer nuestras ideas educativas, o explorar soluciones económicas y organizativas para conciliar la vida familiar y personal. Por ejemplo, hablar sobre quién de los dos progenitores está en mejores condiciones para reducir su jornada laboral y/o desea pasar más tiempo con los hijos, investigar modos alternativos de trabajo (teletrabajo o trabajo por proyectos), pensar modos de ajustar el presupuesto familiar a la nueva realidad en el caso de reducir la jornada, explorar quiénes podrían formar parte de nuestra red de apoyo (familia, amigos...), informarse de las ayudas a la maternidad ofrecidas por un país o región, investigar los servicios de apoyo existentes (grupos padres, espacios de juego, madres de día, etc.), estudiar un posible cambio de residencia a un lugar donde las ayudas a las familias sean más elevadas... y muchos más temas cuya lista convertiría este artículo en interminable.

A otro nivel muy lejano de las informaciones “científicas” que caracterizan las distintas tendencias de crianza y educación, ser padres nos abre la posibilidad de acceder a otro tipo de información. Tenemos la oportunidad de ahondar en la información en la cual nosotros somos protagonistas. Se trata de nuestra “historia personal”: todos aquellos recuerdos y vivencias que tal vez han quedado relegados a algún rincón de nuestra memoria o inconsciente, y que puede tener relación con nuestra propia infancia, familia de origen y modo de construir nuestros afectos. En este sentido, tratar de solucionar todo lo que esté en nuestras manos, si hace falta con ayuda de algún profesional, puede contribuir increiblemente a crear un vínculo emocional de mayor calidad con nuestros hijos, y a la vez beneficiarnos a nosotros mismos y a nuestra pareja en el proceso. Tanto si abrimos esa “fuente” antes de ser padres, como si nuestros hijos nos ayudan a abrirla con la indescriptible intensidad que conlleva su llegada, puede ayudarnos a romper lo que podría convertirse en una cadena de conflictos familiares no resueltos; una increíble oportunidad de transformación personal que vale la pena considerar.

Volviendo a la formación en temas “básicos” relacionados con la crianza más centrados en “lo práctico”, resulta interesante destacar que existen, en numerosos países, programas de "escuelas de padres", que han demostrado su eficacia en cuanto a proporcionar una vivencia de la maternidad/paternidad mucho más plena y positiva. Son padres que han podido compartir compartir ideas con otras familias que están o ya han pasado por la misma experiencia, o que han podido aprender de profesionales especializados, acompañados en ocasiones de un dinamizador especialmente formado para un tipo de acompañamiento desde el “no juicio” y la empatía. De estos grupos podemos aprovechar aquellos aspectos o ideas que encajen con nuestro modo de vida, o que simplemente nos inspiren, o bien ganar seguridad personal en aquellos temas en los que puede que tengamos una gran intuición y herramientas y no seamos conscientes de ello. Sea que encontremos o no un programa ya organizado, o que optemos por crear una nueva red de padres en nuestro barrio o ciudad, criar en comunidad es siempre una oportunidad de aprender más y mejor, de intentar ofrecer lo máximo a nuestros hijos y a la vez de crecer personalmente como personas y padres.

Aunque cada vida, familia, cultura y momento histórico es único, y a pesar de que no existen las recetas, sí podemos encontrar atajos de los que nos podemos beneficiar mientras transitamos por este viaje individual y a la vez colectivo que constituye la búsqueda de nuestro camino familiar. Vale la pena que los aprovechemos por nosotros y por nuestros hijos.

 

 

SERVICIOS OFRECIDOS:

• Búsqueda de información para familias que deseen vivir en Nueva York o Barcelona
• Información básica sobre crianza durante la etapa 0­7 y profesionales especializados
• Acompañamiento o creación de redes de padres/madres de apoyo a la maternidad
• Técnicas básicas de meditación basadas en el budismo, yoga y reiki

Todos los servicios se pueden realizar por Skype o teléfono.
Para pedir información: maria@mariafolch.com